Durante estas dos décadas dedicadas a la capacitación en temas vinculados con Electromedicina, ha sido reiterada esta pregunta de parte de profesionales y alumnos: “¿es obligatorio el uso de cremas durante el empleo de equipos de radiofrecuencia capacitiva y resistiva?”.

Mi respuesta es contundente: NO.

El principal motivo por el cual existe esta confusión es que muchas empresas fabricantes de aparatología venden sus equipos en conjunto con cremas para su uso con dichos equipos, o bien sugieren el uso de cremas (en lugar de geles, que sería lo correcto) durante las sesiones. Obviamente, con una fundamentación muy pobre al respecto, o directamente sin fundamentación alguna.

El principal aspecto a considerar en esta cuestión reside en discriminar entre los términos “posible” y “obligatorio”, y dedicaré las próximas líneas a argumentarlo.

¿Es posible utilizar cremas?: Sí, es posible. Pero… ¿es la situación ideal? Aquí la respuesta cambia, ya que claramente es mejor utilizar geles, de base acuosa, que ofrecen menor resistencia al flujo eléctrico y garantizan una mejor conductividad de la corriente.

La obligatoriedad del uso de cremas entra en jaque desde el inicio mismo de esta comparación: su naturaleza oleosa representa un factor extra en la suma de resistencias que naturalmente condicionan el comportamiento de la corriente, entre las cuales podemos citar también la resistencia epidérmica, de gran importancia al ser éste un tejido pobremente hidratado.

La costumbre de utilizar cremas viene derivada de la mayor permanencia de este medio de acople en la superficie cutánea, debido justamente a su estructura de base oleosa, situación que nos hace ingresar nuevamente al laberinto: ¿debemos elegir un medio de acople que garantice permanencia a lo largo de la sesión, o uno que permita un mejor rendimiento de la corriente que estamos empleando? Sin dudas debemos inclinarnos por la segunda alternativa.

Los geles sufren evaporación, y una mayor absorción en el tejido, debido a su base acuosa. Esto es cierto, y debemos compensarlo mediante su reposición permanente durante la sesión, garantizando siempre una abundante capa de gel sobre la zona bajo tratamiento. Pero el simple hecho de tener que reponerse gel durante la sesión no es motivo suficiente para optar por el uso de cremas, ni de glicerina, ni de sustancias similares, tal es la costumbre de muchos profesionales del sector, ya que esto atenta de forma directa contra el rendimiento (y por ende, el efecto fisiológico) de la corriente de radiofrecuencia.

Durante la utilización de agentes físicos nuestro principal objetivo debe centrarse -sin dudas- en asegurar su máximo rendimiento, lo que nos garantizará una situación ideal de base para lograr nuestro objetivo. No sacrifiquemos un buen resultado por comodidad, esto no será para nada una buena ecuación en nuestra práctica profesional.

Lic. Fernando Ficetti – MP 3311