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ELECTROTERAPIA INTERFERENCIAL EN TRATAMIENTOS ESTÉTICOS

Figura 1.  Corriente interferencial

Figura 1. Corriente interferencial

La corriente interferencial , también conocida como “nemectrodínica”, fue descripta y estudiada por primera vez hace ya varias décadas por Nemec durante su búsqueda de una corriente que posibilitara la obtención de un efecto motor intenso a través del empleo de valores de intensidad elevados, pero sin que esto implicase riesgos para el organismo. Esta corriente se produce por la superposición de dos señales alternas de frecuencia media, una de frecuencia fija (portadora) y la otra de frecuencia variable (moduladora), lo que da lugar a la generación -en el seno del tejido muscular- de una tercera corriente, de baja frecuencia, que representa la corriente interferencial propiamente dicha . Debido a esta capacidad de originarse en el interior mismo del organismo es que podemos afirmar que se trata de una corriente endógena.

Figura 2. Conformacion de la corriente

Figura 2. Conformacion de la corriente

Resulta importante aclarar que durante la utilización de corriente interferencial la resistencia del tejido disminuye al aumentar la frecuencia de la corriente, por lo que es posible establecer una relación inversa entre estos dos factores: a mayor frecuencia, menor resistencia cutánea, y por ende mayor profundidad de acción de la corriente. De esta relación se desprende que a mayor frecuencia de la señal portadora corresponde una estimulación más profunda.

 

Ventajas de la corriente interferencial

  • La impedancia cutánea se reduce notablemente durante el empleo de esta corriente, obteniéndose una mayor profundidad de acción de la misma y por ende un mayor efecto excitomotriz a idénticos valores de intensidad que los utilizados con otras modalidades electroterápicas.
  • El umbral sensitivo se eleva de forma considerable, por lo que existe menor sensación de cosquilleo en el paciente. Debido a ello, se toleran intensidades más elevadas.
  • Al ser corrientes alternas no existe riesgo de irritación química de la piel, ya que no presentan efectos polares.
  • Es posible la modulación (por parte del terapeuta) de diferentes valores de baja frecuencia en la corriente resultante, obteniéndose una mejor respuesta que la lograda mediante el empleo de las corrientes convencionales.

 

Empleo de corriente interferencial en Estética

Figura  3. Aplicacion en aspa

Figura 3. Aplicacion en aspa

En el campo estético la corriente interferencial se emplea para tonificar y modelar grandes masas musculares, siendo los músculos elegidos con mayor frecuencia los glúteos, isquiotibiales, abdominales, cuádriceps y aductores, no descartándose la estimulación en bíceps y tríceps a través de la utilización de electrodos pequeños, de aproximadamente 45 mm de diámetro. La frecuencia de la corriente portadora debe oscilar entre 1.000 y 2.000 Hz en pacientes que realizan sus primeras sesiones, pudiendo utilizarse frecuencias comprendidas entre 4.000 y 6.000 Hz en personas sobre las que se han practicado ya varias aplicaciones, o bien en aquellas que poseen un mayor desarrollo muscular.

Figura 4. Aplicacion en cruz

Figura 4. Aplicacion en cruz

Durante el empleo de electroterapia interferencial se utiliza la técnica de aplicación tetrapolar, la que consiste en la utilización de cuatro electrodos por cada canal eléctrico, en lugar de los dos electrodos empleados en la electroterapia convencional. Esto obedece a que cada canal eléctrico está conformado por dos subcanales o circuitos, los que presentan dos polos (representados por electrodos) cada uno. A los fines prácticos, y con el objetivo de que los profesionales realicen correctamente esta técnica, las empresas de electromedicina suelen diferenciar ambos subcanales o circuitos a través de la utilización de dos colores distintos, los cuales con frecuencia son el rojo y el negro.

Una vez identificados, se procede a la colocación de los electrodos, enfrentados entre sí de forma tal que al unirse cada subcanal por medio de sendas líneas imaginarias quede conformada una figura en forma de “x” (aspa) o de “+” (cruz), como lo muestran las figuras 3 y 4.

En la terapia interferencial los electrodos deben ser posicionados hacia las zonas laterales del músculo o grupo muscular a estimularse, de forma tal que el entrecruzamiento de las dos corrientes de frecuencia media (y, por ende, la formación de la corriente endógena resultante de baja frecuencia) se localice a nivel del vientre muscular en cuestión. Esta corriente resultante actuará, entonces, en la profundidad del músculo seleccionado .

 

Dinámica de las sesiones

Figura  5. Aplicacion en biceps braquial

Figura 5. Aplicacion en biceps braquial

 

El tiempo de cada sesión de tonificación-modelación mediante el empleo de corriente interferencial oscila entre 10-30 minutos, dependiendo del estado previo de la musculatura del paciente. Así, en las sesiones iniciales de un paciente sedentario el tiempo no supera los 10-15 minutos, siendo este valor notablemente mayor en pacientes adaptados a la acción de esta corriente, o bien en aquellas personas que presentan un buen tono muscular de base.
La frecuencia de las sesiones suele ser interdiaria (tres veces a la semana), aunque su realización diaria no presenta inconvenientes.

 

Electroestimulación mediante series de trabajo

Figura 6. Aplicacion en cuádriceps

Figura 6. Aplicacion en cuádriceps

Una alternativa interesante en la práctica de la electroterapia mediante corriente interferencial consiste en la programación de las sesiones a través del sistema de estimulación por series. Esta metodología de trabajo permite la realización, en una misma sesión, de varias series de trabajo intercaladas con períodos de pausa o descanso, lo que permite a la musculatura una correcta recuperación entre las series sucesivas, optimizándose de este modo su rendimiento.
Para cada serie de electroestimulación es posible considerar un tiempo de 4-5 minutos, correspondiendo a los periodos de pausa un valor de 1 a 2 minutos.

 

Principales contraindicaciones

Contraindicaciones generales

• Pacientes portadores de marcapasos.
• Pacientes epilépticos.
• Síndrome febril.
Contraindicaciones locales

• Zonas de la piel que presentan heridas abiertas o micosis.
• Aplicación directa sobre órganos de los sentidos.
• Presencia de prótesis metálicas subyacentes de localización superficial.
• Procesos neoplásicos subyacentes.
• Flebotrombosis.
• Isquemia por insuficiencia arterial.
• Gangrena.
• Úlceras varicosas.
• Zona abdominal en pacientes embarazadas.
• Presencia de procesos infecciosos.