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ELECTROLIFTING FACIAL CON CORRIENTE RUSA

Aplicacion en region frontal

Aplicacion en músculo frontal

En Electroestética, las diferentes modalidades de trabajo que emplean corrientes eléctricas con el fin de lograr tanto la tonificación de la musculatura facial como la estimulación trófica de la piel son englobadas bajo la denominación de electrolifting facial. Esta modalidad de trabajo, ya sea con fines preventivos o terapéuticos, ha adquirido una notable popularidad en los últimos años, debido tanto a los óptimos resultados obtenidos a partir de su empleo como al alto grado de aceptación que manifiestan los pacientes hacia esta terapia.

El electrolifting facial puede ser realizado mediante distintos tipos de corrientes eléctricas, actuando éstas sobre los planos muscular o cutáneo según sus características. En la siguiente tabla se expone con claridad el nivel de acción de las corrientes empleadas en el electrolifting facial:

 

TIPO DE CORRIENTE

EFECTO EXCITOMOTRIZ

NIVEL DE ACCIÓN

Corriente de radiofrecuencia

No

Piel
Corrientes de baja frecuencia

Si

Tejido  muscular
Microcorrientes

No

Piel – Tejido muscular
Corriente rusa

Si

Tejido  muscular

 

En el presente artículo desarrollaremos algunos aspectos generales de la aplicación de corriente rusa en un tratamiento facial tonificante: técnica de aplicación, dinámica de las sesiones y precauciones a tener en cuenta.

 

Empleo de corriente rusa

Kit de electrodos faciales

Kit de electrodos faciales

 

Esta alternativa terapéutica consiste en la tonificación de los músculos faciales con el fin de prevenir o tratar la flaccidez muscular, la que en ocasiones se asocia a flaccidez cutánea provocando la ptosis generalizada del tejido, con efectos antiestéticos muy acentuados. Esta corriente posee un poder de acción muy intenso, razón por la cual los resultados que se obtienen a través de su empleo resultan aceptables desde las primeras sesiones.

La corriente rusa consiste en una señal de media frecuencia (2.500 Hz), llamada “portadora”, modulada en ráfagas de baja frecuencia, originalmente de 50 Hz, pero que en los equipos modernos encuentra una frecuencia variable entre 30 y 100 Hz. Incluso, la corriente portadora puede presentar también variaciones en su frecuencia de base.

La técnica de aplicación de la corriente rusa consiste en localizar los diferentes puntos motores faciales a través de un lento deslizamiento de los electrodos de tratamiento sobre la superficie del rostro, habiéndola humedecido previamente con agua o pincelado con gel conductor a los fines de permitir una correcta transferencia eléctrica.

Resulta de vital importancia que en todo momento ambos electrodos permanezcan en contacto íntimo con la piel del paciente, conservándose de este modo la bipolaridad del campo eléctrico. Una vez hallado un punto motor los electrodos deben mantenerse en posición estática durante algunos segundos, a los fines de permitirse una correcta respuesta del músculo estimulado. Al cabo de 8-10 contracciones musculares en un punto determinado, se continúa en busca de otros, pudiéndose reincidir al cabo de algunos minutos sobre los puntos estimulados con anterioridad.

Representacion grafica de la corriente rusa

Representacion grafica de la corriente rusa

 

Esta forma de trabajo obedece a la necesidad de los músculos tratados de contar con un tiempo prudente de recuperación entre dos series de trabajo sucesivas, lo que posibilita su óptima respuesta, evitando la aparición de fatiga muscular.

 

Dinámica de las sesiones
El tiempo de una sesión de electrolifting facial oscila entre 15 y 20 minutos, dependiendo del grado de involución de cada paciente en particular. La frecuencia mínima recomendada es de 1 vez a la semana, siendo lo óptimo la realización de sesiones interdiarias -3 por semana- para las primeras 6 a 8 aplicaciones, con el objetivo de evidenciar resultados a corto plazo.

Es por ello que la cantidad de sesiones recomendadas oscila entre 10 y 15.

 

Contraindicaciones y Precauciones

Contraindicaciones generales

  • Procesos infecciosos generales.
  • Pacientes portadores de marcapasos.
  • Síndrome febril de origen desconocido.

 

Contraindicaciones locales

  • Procesos micóticos.
  • Procesos infecciosos locales.
  • Procesos neoplásicos subyacentes.
  • Heridas abiertas.
  • Injertos cutáneos recientes.

 

Principales precauciones

  • Región del seno carotídeo.
  • Párpado superior.
  • Placas metálicas subyacentes.
  • Piezas dentarias metálicas.
  • Acné activo.